Ironía en Hong Kong

140927-hong-kong-protests-jms-1811_f7bd2590644845cf636780ccdcb7e02aDe acuerdo a Thomas R. Dye, Harmon Zeigler y Louis Schubert, autores un libro muy difundido en universidades y colegios comunitarios, la democracia en Estados Unidos es “ironía”.

¿Cómo es posible que gobernantes elitistas y concebiblemente autoritarios –gobiernan sus empresas privadas en forma vertical— sean los líderes de una sociedad democrática?  Esa, según estos autores, es la gran ironía del sistema de gobierno de nuestro país.

Algo parecido pero con una ideología diferente sucede en Hong Kong, ciudad cosmopolita, llena de bancos internacionales, los cuales nutren empresas industriales y comerciales de China y otros países de Asia.  Después de New York y Londres, Hong Kong es el centro mundial financiero más importante del mundo.

El hecho de que su población respira aire capitalista, se conduce bajo normas occidentales, se rige por una cultura democrática y, paradójicamente, es dominado por un país comunista es otra de las grandes ironías del momento.

La población hongkonesa, a diferencia de la de Beijing y el resto de China, fue expuesta a tradiciones políticas y jurídicas del Occidente por medio de mecanismos impositivos.  Gran Bretaña la colonizó desde la Primera Guerra del Opio (1839-1842).  Japón tuvo control durante parte de la Segunda Guerra Mundial, pero después de la Guerra los británicos retomaron su control hasta 1997, cuando voluntariamente aceptaron el derecho de los chinos sobre Hong Kong.

De acuerdo al tratado entre China y Gran Bretaña, Hong Kong toma parte de China, pero su gobierno funciona en forma autónoma.  Los dirigentes políticos de Hong Kong, quienes hasta hoy han sido nombrados por los líderes comunistas chinos desde Beijing, gozan de una autonomía relativa.  Sin embargo, su sistema económico capitalista y especialmente su sistema jurídico, el cual se basa en el derecho común inglés, es casi totalmente independiente.

Por otra parte,  China aceptó que en 2017 permitiría que el electorado de Hong Kong elija a sus propios representantes políticos a través de unas elecciones democráticas.

Sin embargo, el líder máximo chino Xi Jinping tiene miedo.  El recuerdo de Tiananmen Square (1989) está todavía vivo en su mente.  Durante varios días, estudiantes y otros grupos sociales agitaron la bandera de la democracia.  En junio de 1989, el gobierno chino ordenó a su ejército la toma de Tiananmen Square a la fuerza y, de esa manera, poner fin al movimiento democrático de los estudiantes.

En consecuencia, Xi Jinping quiere deshacerse de la democracia en Hong Kong antes de que se emprenda su vuelo electoral.  Los líderes comunistas están preocupados que en Hong Kong se “encienda la tea y nadie la pueda apagar”.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

Mito de la raza

Octubre está a la vuelta de la esquina.  No debería ser un mes conmemorativo a Cristóbal Colón (Columbus Day) o una evocación a la “raza”.

Por una parte, Colón no descubrió el continente “Americano” y, por la otra, la raza solo existe en la mente de aquellas personas que buscan una razón para dividir a la humanidad.

Si nos ponemos a analizar a la gente, podemos concluir que cada grupo étnico y nacional es intrínsecamente igual al otro.  Evidentemente hay gente de diversos colores; sin embargo, en el fondo, todos ellos tienen las mismas cualidades biológicas.

Inicialmente, todos cumplimos el ciclo vital de la vida: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.  Empero, a diferencia de las otras especies y de las plantas, nosotros somos seres racionales.  Es decir, tenemos la capacidad de pensar, sentir, planear, amar, buscar nuestros objetivos y, por qué no, tenemos la virtud de disfrutar y celebrar conscientemente.

En sociedades incipientes capitalistas de Europa del Siglo XVII, periodo en que el capital empezaba a mermar las castas sociales, algunos científicos del Iluminismo dieron las primeras pautas de las diversas razas existentes en la tierra.  Por supuesto que, de acuerdo a sus teorías, la raza europea era la mejor y las demás secundarias.

En 1684, el francés François Bernier fue uno de los primeros en proponer una división integral de las razas humanas en la tierra.  Luego, aproximadamente un siglo después (1779), el alemán Johann Friedrich Blumenbach introdujo una división racial basada en los colores de la piel.  Su división consistía en: mongólico o amarillo, americano o rojo (de ahí viene el denominativo redskins a los grupos indígenas), caucásico o blanco, malayo o pardo y etiópico o negro.

En el Siglo XX, la raza se convertirá en un elemento fundamental para discriminar sistémicamente a los grupos minoritarios de Estados Unidos y Europa.

El régimen totalitario de Adolfo Hitler llevará el concepto de raza a su máxima expresión, instituyendo la exterminación de poblaciones no blancas en Alemania.  Hitler no solamente ordenó la matanza de millones de judíos, sino también de gitanos y otras etnias y nacionalidades de otros países.

En consecuencia, la raza es fundamentalmente un concepto social que no tiene nada que ver con las diferencias orgánicas y genéticas de los seres humanos.  Esas diferencias subsisten en las mentes de los racistas y aquellos creyentes en la teoría de la evolución social.

Lo que existe, por el contrario, son las etnicidades y nacionalidades o conceptos basados propiamente en las costumbres y los rasgos culturales de la gente.  La raza es un mito.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

Fanatismo Ideológico

Las horrendas ejecuciones de grupos islamistas radicales en la frontera sirio-iraquí incita a pensar y cuestionar: ¿Qué es lo que les hace obrar de manera tan irracional? ¿Será que cortar cabezas y otro tipo de violaciones inconcebibles son parte de la esencia humana? Por supuesto que no.

Sobre la esencia del ser humano escribieron muchos filósofos. Por ejemplo, Thomas Hobbes decía que el conflicto y el egoísmo son características innatas de la esencia del hombre, mientras que Jean Jacques Rousseau pensó algo diferente: “El hombre nace bueno, pero la sociedad lo corrompe”.

Hobbes vivió en carne propia una guerra cruenta de 30 años (1618-1648), que inició como un conflicto religioso de católicos contra protestantes. Luego se convirtió en una guerra por el poder y el dominio de Europa.

El capítulo de la Guerra de los 30 años terminó con el Tratado de Westfalia (1648), lo que conllevó a la creación oficial de los Estados-nación. Entonces Europa vivió un periodo largo de paz –con guerras intermitentes— hasta que estalló la Primera Guerra Mundial en 1914.

Por su parte, Rousseau no tomó parte de la Revolución Francesa, pero su obra, El Contrato Social, fue el elemento principal para que los franceses destruyeran el sistema feudal y la vida mundana de la aristocracia.

Estos dos filósofos se ocuparon a estudiar al individuo para entender a la sociedad moderna y al Estado-nación. Nosotros, por el contrario, tenemos que descifrar a la sociedad, estudiar al Estado y especialmente analizar a sus estructuras para entender aquellos aspectos mundanos del individuo.

En este sentido, los actos descabellados de los degolladores del “estado islámico” de Irak se atribuyen a la falta de estado de derecho, a la debilidad del sistema político y también a la fortaleza que han ido adquiriendo las estructuras ideológicas de las sociedades islámicas.

Cuando la religión o cualquier ideología pasa de la moderación al fanatismo exacerbado, entonces se convierte en un arma letal destructora. En la Edad Media, periodo en que la Iglesia fue dominante en Europa, se cometieron las violaciones más crueles contra el individuo.

Más recientemente, el régimen Alemán de Hitler, creyente ideológico de la “raza” pura, ordenó la matanza de millones de judíos y de otras etnias minoritarias consideradas impuras.

América Latina también está propensa a los fanáticos idealistas. En el momento en que el Sendero Luminoso del Perú adoptó un leninismo-maoísta radical en la década de 1980 creó inseguridad y cometió violaciones de lesa humanidad contra sus propios conciudadanos. Actualmente en Colombia, las FARC cometen crímenes similares en nombres de su ideología.

Por otra parte, la decapitación reciente de dos ciudadanos estadounidenses, James Wright Foley y Steven Sotloff, por parte de terroristas islamistas, está relacionado al fundamentalismo religioso.

Así, algunos crímenes nefastos contra el individuo o la sociedad son incitados por estructuras ideológicas, políticas o económicas que condicionan al individuo antes de que éste tome una decisión individual.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

“Redskins” es un insulto

redskins2_1_s640x427Después del abandono de los Raiders a Oakland, la ciudad de Los Ángeles ha buscado imperiosamente un equipo de futbol que, no solo enaltezca las cualidades innatas de su gente, sino que ese equipo se convierta en una inversión que produzca beneficios económicos para toda la comunidad angelina.

Qué les parece si una vez adquirido la luz verde de la NFL, los residentes de los Ángeles tengan la mala fortuna de encontrar un empresario con las mismas características de Donald Sterling, ex dueño del equipo de basketball de los Clippers, o Dan Snyder, mandamás de los “redskins”.

El primero, Sternling, ofendió a la comunidad afroamericana con comentarios racistas e intolerantes. El segundo, Snyder, persiste con la idea de que el nombre de su equipo es una palabra inofensiva.

Por supuesto que “redskins” es vulgar y ofensivo. Es como si existiera un equipo de futbol americano en la ciudad de Los Ángeles con el nombre de “los greasers” o “los wetbacks” o peor aún los “muds”.

La palabra “greaser” se utilizó durante el Siglo XIX para describir e insultar a los inmigrantes mexicanos, por los trabajos “sucios” que realizaban y por su supuesta apariencia “grasosa”. Este término, lamentablemente, lo legalizó el gobierno californiano por medio de una vergonzosa ley conocida como el Greaser Act (1855), misma que dispuso la prohibición de vagos grasosos en las calles.

Por su parte, Westbacks fue utilizado desde la década de 1920 hasta nuestros días. Hace referencia a la forma cómo los inmigrantes latinoamericanos cruzan ilícitamente la frontera por el río Grande.

Al igual que greasers, el gobierno federal legitimó el uso de la palabra westback al utilizarlo como una política de Estado en cuestiones migratorias. En 1954 se instituyó la llamada Operación Wetback para deportar a miles de personas indocumentadas, quienes habían llegado a este país por medio del Programa Bracero. Fue otra de las grandes vergüenzas de las altas esferas del gobierno en contra de la población latina.
Y el término “mud [people]” es utilizado por grupos racistas neonazis y skinheads para referirse a la gente latina.

Así, históricamente los euro-norteamericanos se refirieron a los grupos minoritarios étnicos con nombres vulgares, no solamente para insultarlos, sino también para relegarlos intencionalmente en los eslabones más bajos de la sociedad.
Lo mismo sucedió con el término de redskins, el cual es un nombre peyorativo que descalifica a la población originaria de Norteamérica.

Recientemente el periódico Washington Post optó en no utilizar esta palabra ofensiva en sus Editoriales por considerarla un insulto a la comunidad originaria. Obviamente, el reconocimiento de los editores de este medio de comunicación es valorable, pero siento que se queda corto.

Los periódicos y otros medios de comunicación deberían minimizar su utilización, especialmente para identificar al equipo de futbol de Washington. Por mi parte, desde hoy en adelante, yo simplemente me referiré a los […] como el “equipo de Washington”.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

Evitar otro Ferguson

La situación que se vive en Ferguson, Missouri, podría suceder en otras ciudades del país, donde la población mayoritaria no necesariamente es afroamericana sino latina.
La Opinión y otros periódicos nacionales documentaron el tremendo dispar que existe en la sociedad de este pequeño pueblo de un poco más de 21.000 personas. 69% de su población pertenece a los grupos minoritarios de afroamericanos, mientras que el gobierno municipal, el distrito escolar y otras instancias de poder están plenamente acaparados por el grupo dominante. De un total de 53 policías en Ferguson, solo tres son afroamericanos; los demás son americanos de ascendencia europea.
Por eso no es ninguna sorpresa que 82% de los detenidos por la policía son afrodescendientes y 92% de los que son arrestados pertenecen también a este grupo étnico.

En este momento no sabemos exactamente los hechos reales que precedieron a la matanza del joven afroamericano de 18 años por parte del policía Darren Wilson, quien utilizó su pistola seis veces para dar fin con su vida.
Sabemos que Michael Brown, el joven que terminó balaceado, tuvo un incidente en una tienda de Ferguson. A través de las cámaras de seguridad de la tienda, se ve claramente que Brown está en medio de una riña, increpa bruscamente al trabajador del local y luego sale de la tienda.

El robo de unos pequeños artículos no le da ningún argumento a cualquier policía a utilizar su arma letal para terminar con la vida una persona, incluyendo delincuentes –a no ser que la vida del policía esté peligro inminente.

Un policía no es juez, y nunca debe hacer justicia por su propia cuenta. Para eso tenemos un sistema jurídico competente que nos obliga a respetar los derechos del acusado para que sea procesado, enjuiciado y castigado.

Algo preocupante del caso Ferguson es que esa misma experiencia de Brown pueda ocurrir en una ciudad donde la población latina es mayoría o por lo menos tiene más del 30% de la población. La Ciudad de Los Ángeles, de acuerdo a un estimado del Censo de 2013, tiene 3,884.307 habitantes. De ese total, 28.7% pertenecen a los grupos étnicos blancos. Sin embargo, casi 70% de los 10.000 policías pertenecen a este grupo, mientras que 3.200 puestos; es decir un poquito más del 30%, pertenecen a los grupos minoritarios.

Lo anterior no quiere decir que los policías latinos no arrestarán a gente delincuente de su propio grupo, sino que estos policías son más conocedores de la cultura y algunos rasgos costumbristas que, a la hora de hacer su trabajo, les permite obrar con mayor cautela.

En las ciudades más pequeñas se nota con mayor nitidez las discrepancias entre la población numéricamente mayoritaria y los eslabones de poder. De acuerdo al Censo de 2010, la ciudad de Costa Mesa en California tiene 109,960 habitantes. De ese total, 38.5% pertenece al grupo de latinos. Sin embargo, desde que se fundó está ciudad, no ha existido un representante latino en el consejo municipal. Los policías son mayormente del grupo étnico dominante.

En Fullerton, otra ciudad mediana de California, la población es de 126,003 habitantes. 38.014 son latinos; es decir 30.8% del total. Al igual que Costa Mesa y la mayoría de los pueblos medianos de Orange County, los puestos de poder están colmados por gente que pertenece a las etnias blancas, incluyendo en los establecimientos universitarios, distritos escolares y el departamento de policías.

¿Qué significa lo anterior? Los datos demográficos nos dicen que la población latina ha ido incrementando en número pero no en términos de poder. Lo acontecido en Ferguson puede servir para que los grupos dominantes se den cuenta que la monopolización total del poder produce consecuencias impredecibles y negativas. Por otra parte, la comunidad latina debe reconocer y concientizarse de que es tiempo de emprender una marcha positiva hacia una mejor representatividad en el gobierno local. El voto es la mejor arma contra la monopolización del poder.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

Doctrina Obama

¿Hay una doctrina específica de la Administración Obama en la política internacional? A casi siete años de gobierno, pareciera que el presidente Obama no tiene un ideal internacional coherente que le caracterice.

En 1823, el presidente James Monroe estableció la primera doctrina norteamericana que sobrevivió por muchas décadas. De acuerdo a esta doctrina, Estados Unidos se comprometía a batallar contra la recolonización de estados independientes en el continente Americano por parte de los países europeos.

Muy popular en América Latina en el momento de su aparición, la doctrina Monroe le dio una especie de título de propiedad al gobierno norteamericano. No sólo le permitió ostentar una supuesta imagen de protector de la soberanía de los países de la región sino también le dio luz verde para a intervenir en asuntos netamente internos.

Otra doctrina internacional muy conocida fue difundida por el presidente Harry Truman a inicios de la Guerra Fría. La política de contención contra el comunismo, creada por George Kennan, uno de sus asesores internacionales más reconocidos, fue la base de su estrategia internacional.

En su momento Truman subrayó: “la política [internacional] de Estados Unidos es apoyar a las poblaciones libres que están resistiendo la subyugación de minorías armadas y a la presión extranjera”.

Por su parte, la doctrina del presidente Jimmy Carter, a diferencia de Truman, estaba centrada en crear un mundo con respeto a los derechos humanos. Para los países latinoamericanos, Carter fue uno de los presidentes norteamericanos visionarios de la libertad y el derecho a la autodeterminación, criticando vehementemente a los regímenes dictatoriales de la década de 1970, especialmente al gobierno del chileno Augusto Pinochet.

Años más tarde, nuevamente estuvo de regreso una doctrina norteamericana altamente corrosiva para el mundo. El presidente George W. Bush se enfrentó a casi a todos, incluyendo a alguno de sus aliados. Su política internacional estaba caracterizada por la intervención y la irracionalidad. No le importaba nada, con tal de llevar a cabo sus caprichos pueriles. En su momento ordenó a su secretario de estado, Colin Powell, a mentir en frente de los líderes de las Naciones Unidas para justificar una invasión contra Irak con pruebas inventadas.

Muy al contrario de Bush, la doctrina del presidente Obama parece estar caracterizado por la restricción al intervencionismo, aunque también ha demostrado que, en dado momento de crisis, no duda en una intervención militar intermedia para resguardar el orden mundial. Su doctrina puede ser ejemplificada con la intervención militar intermedia de su gobierno en Libia y recientemente en Irak.

Obama desmilitarizó el grueso de las fuerza militares en Irak, pero nunca negó posible una intervención militar. Recientemente ordenó ataques aéreos debido a que este país está al borde de la radicalización de extremistas islámicos.

Así, todos los presidentes norteamericanos tienden a generar un idealismo político que los caracterice en el mundo. El presidente Obama no es una excepción. También tiene su propia doctrina.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

Relaciones de poder en Gaza

El desastre bélico que atormenta a muchas familias en el territorio de la Franja de Gaza puede ser explicada únicamente desde una perspectiva de poder. De nada sirve que el Secretario de la ONU Ban Ki-Moon y/o John Kerry, Secretario de Estado de la Unión Americana, propongan un cese al fuego cuando a los verdaderos actores del conflicto solo les interesa subyugar, derrotar, aniquilar y adquirir más poder.

El intelectual colombiano de la Universidad de Los Andes René Urueña sostiene que el poder deber ser entendido más allá de una relación simple de dominio de una variable A sobre otra variable B, sino es una relación asimétrica en donde A propone y B accede, incluyo en contra de su voluntad.

En una narración épica sobre la guerra de Peloponeso, el filósofo griego Tucídides nos describe por primera vez una relación de poder. Los dos poderes de Grecia, Esparta y Atenas, sostuvieron una guerra voraz de más de 25 años por el derecho al dominio “mundial” 400 años antes de Cristo.

Los líderes de Atenas ordenaron a los jefes de Melos, una pequeña isla ubicada muy cerca a Esparta, hacer uso de sus territorios como bases de sus fuerzas militares para atacar a Esparta. Los jefes de Melos se negaron cumplir la propuesta de los atenienses y, de acuerdo a la narración de Tucídides, los atenienses atacaron a Melos, mataron a todos sus soldados, violaron a sus mujeres y prácticamente destruyeron toda la ciudad.

Lo anterior nos dice todo cuanto está pasando en el Medio Oriente, en el conflicto entre Israel y Palestina.   El problema israelí-palestino se reinició una vez que tres adolescentes israelitas fueron secuestrados y asesinados por, según los israelitas, militantes Hamas, grupo radical islamista que domina la política de Palestina.

El gobierno de Israel exigió a su similar de Palestina desistir de la influencia de Hamas. El presidente de Palestina Mahmud Abbas se negó a cooperar.   Inmediatamente los israelitas emprendieron una ofensiva militar para no solamente vengar la muerte de los tres jóvenes que fueron asesinados, sino también para reafirmar la relación asimétrica de los dos gobiernos. Es decir, uno (Israel) que tiene poder y el otro (Palestina) que no tiene y está limitado a obedecer lo que se le diga.

Lamentablemente, en la forma cómo se está desarrollando el conflicto entre israelitas y palestinos, tanto la ONU como cualquier organización internacional, no tienen ningún poder para resolver el problema.

El gobierno de Barack Obama, a través de Kerry, puede presionar a su similar de Israel para que retorne a la paz. Empero, al gobierno norteamericano también le interesa que Hamas sea borrado totalmente de la política de Palestina.

Así, los pobres palestinos seguirán pagando los platos rotos de los radicales de Hamas, la inflexibilidad del gobierno israelita y la falta de imparcialidad del gobierno norteamericano.

 

Humberto Caspa, Ph.D.,es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

Repercusión del voto latino

A pocos meses de las elecciones intermedias en Estados Unidos, las estrategias de los partidos políticos ya tienen una fisonomía clara. Los republicanos saben lo que buscan y tienen muy claro lo que quieren; lo mismo que los demócratas. Los dos partidos políticos están encaminados en un dominio pleno del Congreso en este noviembre venidero. ¿Haber quién lo logra?

En base a lo percibido recientemente, los republicanos sienten que han encontrado una respuesta contundente a la cuestión migratoria, especialmente a la impotencia de no generar una política que absorba a sectores del electorado latino al seno de su partido.

La crisis de los niños y adolescentes indocumentados les ha dotado de un elemento circunstancial, esencialmente coyuntural que, de alguna manera, ha producido un amalgamiento entre la derecha y algunos sectores moderados del espectro político norteamericano.

No en balde el representante demócrata de Texas, Henry Cuellar, se unió con el senador republicano, John Cornyn, también de Texas, para acelerar el proceso de deportación de más de 52.000 niños y adolescentes indocumentados detenidos en diversos retenes de migraciones.

Ante este cúmulo de variantes políticas que se gestan en la sociedad norteamericana lo más probable es que los republicanos mantengan control de la Cámara de Representantes después de las elecciones de noviembre. Por su parte, es poco probable que a los demócratas les alcance los votos suficientes en los llamados swing states (estados impredecibles) para mantener mayoría en el Senado.

Lo anterior significa que la reforma migratoria integral que beneficiaría a millones de latinos de raíces mexicanas, centroamericanas y de otros países de América Latina y del mundo, no tendrán la oportunidad de regularizar su estado migratorio. Es decir, en lo que queda de la Administración Obama, muy poco o tal vez nada se va a lograr en términos de políticas migratorias.

Sin embargo, no todo está perdido para la comunidad latina. El peso de su voto normalmente se hace notar durante las elecciones presidenciales. De acuerdo a recientes cálculos, se estima que el porcentaje del electorado latino aumentará en las elecciones presidenciales de 2016. En el estado de Nuevo México, del total que votó en 2012, 40% perteneció a los latinos. Se estima que en 2016 subirá a 42%. En Texas, en 2012 fue de 27%, mientras que en 2016 llegará a 29%. En los estados considerados swing states, como Florida, Colorado y Nevada, el número de latinos votantes también subirá en un 2% en 2016.

Si los republicanos pretenden volver a la Casa Blanca en 2016, su dirigencia va a tener que adoptar una política más racional frente a los latinos. De lo contrario, la llegada demócrata Hillary Rodham Clinton a la primera magistratura del gobierno es un hecho muy realizable. Sería la primera mujer presidente gracias al apoyo del voto de los latinos y especialmente del electorado moderado y las mujeres.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

Beneficios del Futbol

Una de mis primeras asignaturas universitarias en este país fue un curso de historia (U.S. History) en el Orange Coast College.  No erar una clase normal; estaba diseñada especialmente para estudiantes extranjeros, aunque entre nosotros también había estudiantes nativos, es decir nacidos en este país.

La profesora hizo una pregunta en torno a las contribuciones que nosotros, los inmigrantes –no solo como individuos sino como grupo nacional y/o cultural— podríamos ofrecer a los Estados Unidos.

En el grupo había estudiantes de descendencia vietnamés, coreana, mexicana, española, polaca y, por supuesto, boliviana.  Mi compañero de México hizo notar la exquisitez de la culinaria de su país y los beneficios en la economía norteamericana.   Una estudiante coreana habló sobre las costumbres y buenos modales de la sociedad asiática con las personas mayores.   Nos contó que para ella era un shock (sorpresa) ver y escuchar a los jóvenes norteamericanos discutir y responder a sus padres de una manera descortés.

Cuando me tocó el turno de responder, no supe realmente que decir, a pesar de que la pregunta ya había sido formulada al inicio de la clase.  Lo único que se me ocurrió es mencionar sobre el futbol (soccer) porque en Bolivia, como en el resto de América Latina, es el deporte que más se practica.

Sostuve que el futbol es un juego que no solamente es bueno para la salud del cuerpo, sino también brinda cuantiosos beneficios para la economía de un país.  Esos argumentos que inicialmente fundamenté en mi clase son también válidos en la Copa Mundial 2014, el cual se realiza en Brasil.

Los gastos que el gobierno brasileño erogó en la construcción y refacción de campos deportivos fueron cuantiosos.  Se calcula que los brasileños invirtieron alrededor de 14.000 millones de dólares.

Algunos grupos sociales que se manifestaron al inicio del torneo mundial de futbol y que pretenden hacerlo nuevamente, reclamaron que ese dinero podría haberse utilizado de mejor manera en otros rubros sociales, como en educación, vivienda, salud, entre otros.

Dichos argumentos son válidos, pero también tienen sus limitantes.  En la nueva coyuntura económica mundial, el Estado no debe convertirse en una entidad benefactora de la sociedad sin que exista una pisca de responsabilidad por parte del ciudadano.  De lo contrario, crearíamos un régimen de personas dependientes que no valoran lo que reciben.

Los trabajos que proporciona una Copa Mundial en el país organizador no solamente están relacionados con el deporte, sino también incluye a otros sectores, como el turismo, construcción, mercadotecnia, ingeniería, educación, entretenimiento, etc.  La organización del Mundial de futbol es una buena forma de inyectar una buena dosis de capital a la economía nacional en sectores que producen trabajos.

La Copa Mundial, en este sentido, es una verdadera maquinaria económica que mueve un inmenso capital humano, beneficia a grandes y chicos, como también a pobres y ricos.  ¡Viva el futbol!
Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.          E-mail: hcletters@yahoo.com

División de Irak

Irak está nuevamente en el centro de la problemática mundial. Durante el régimen de Saddam Hussein, el problema fue en torno al autoritarismo de su régimen militar, el dominio de una minoría religiosa islamista suní y una ambición inusitada de convertir a su país en el poder dominante del Medio Oriente.

Paradójicamente, la dictadura de Hussein permitió un equilibrio de los diversos grupos étnicos y nacionales en Irak por más de 20 años, aunque para ello tuvo que recurrir a la represión, la tortura y otras formas condenables por la comunidad internacional. En su momento, Hussein aplacó a los grupos disidentes de chiitas y kurdos con la utilización de armas químicas.

La invasión por una coalición de fuerzas militares liderada por los norteamericanos en 2003 propició el desmantelamiento del aparato autoritario iraquí y la eventual captura y condena a la ahorca de Hussein. La invasión también rompió el balance social existente en Irak y permitió que las mayorías chiitas, quienes habían sido reprimidas por Hussein, dominen el nuevo entorno de la sociedad iraquí.

En otras palabras, hubo una reversión de poderes. Los que estaban arriba, ahora están abajo y viceversa. El nuevo líder de Irak, el Primer Ministro Nouri al-Maliki, no ha podido integrar a las minorías religiosas sunitas en su gobierno, ni tampoco pudo frenar los sentimientos secesionistas de los kurdos, quienes crearon un enclave político y territorial en la zona norte de Irak.

Es este sentido, el nuevo movimiento del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) es producto de la debilidad del gobierno de al-Maliki. Este grupo radical yihadista tiene como objetivo derribar el actual gobierno chiita de Irak, también destronar la dictadura siria de Bashar al-Assad y crear un califato unido en territorio de ambos países.
El EIIL es un proyecto osado y, por qué no, imaginativo. A pesar de las victorias logradas en el noroeste de Iraq y el oriente de Siria, todavía no tiene la capacidad de derrocar al gobierno de al-Maliki y/o de al-Assad.

Sin embargo, la incidencia del EIIL es más pronunciada en la homogeneidad de la sociedad iraquí. La etnia-nacional kurda, cuya población en Irak sobrepasa los 4 millones, está presta a utilizar la falta de gobernabilidad como un artificio político para legitimar su independencia. La insurgencia yihadista del EIIL ha aumentado los sentimientos secesionistas en las poblaciones kurdas y ha dotado a sus líderes de mayores elementos políticos para establecer un nuevo Estado de Kurdistán.
El gobierno norteamericano, a través de su secretario de estado John Kerry, expresó que no está de acuerdo en la división territorial de Irak. Mientras no exista un apoyo militar real, de soldados norteamericanos en el campo de batalla, las palabras de Kerry solo se pierden en el aire.
La realidad en Irak es bastante delicada. En esta nueva coyuntura de guerra los únicos vencedores son los kurdos.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com