Doctrina Obama

¿Hay una doctrina específica de la Administración Obama en la política internacional? A casi siete años de gobierno, pareciera que el presidente Obama no tiene un ideal internacional coherente que le caracterice.

En 1823, el presidente James Monroe estableció la primera doctrina norteamericana que sobrevivió por muchas décadas. De acuerdo a esta doctrina, Estados Unidos se comprometía a batallar contra la recolonización de estados independientes en el continente Americano por parte de los países europeos.

Muy popular en América Latina en el momento de su aparición, la doctrina Monroe le dio una especie de título de propiedad al gobierno norteamericano. No sólo le permitió ostentar una supuesta imagen de protector de la soberanía de los países de la región sino también le dio luz verde para a intervenir en asuntos netamente internos.

Otra doctrina internacional muy conocida fue difundida por el presidente Harry Truman a inicios de la Guerra Fría. La política de contención contra el comunismo, creada por George Kennan, uno de sus asesores internacionales más reconocidos, fue la base de su estrategia internacional.

En su momento Truman subrayó: “la política [internacional] de Estados Unidos es apoyar a las poblaciones libres que están resistiendo la subyugación de minorías armadas y a la presión extranjera”.

Por su parte, la doctrina del presidente Jimmy Carter, a diferencia de Truman, estaba centrada en crear un mundo con respeto a los derechos humanos. Para los países latinoamericanos, Carter fue uno de los presidentes norteamericanos visionarios de la libertad y el derecho a la autodeterminación, criticando vehementemente a los regímenes dictatoriales de la década de 1970, especialmente al gobierno del chileno Augusto Pinochet.

Años más tarde, nuevamente estuvo de regreso una doctrina norteamericana altamente corrosiva para el mundo. El presidente George W. Bush se enfrentó a casi a todos, incluyendo a alguno de sus aliados. Su política internacional estaba caracterizada por la intervención y la irracionalidad. No le importaba nada, con tal de llevar a cabo sus caprichos pueriles. En su momento ordenó a su secretario de estado, Colin Powell, a mentir en frente de los líderes de las Naciones Unidas para justificar una invasión contra Irak con pruebas inventadas.

Muy al contrario de Bush, la doctrina del presidente Obama parece estar caracterizado por la restricción al intervencionismo, aunque también ha demostrado que, en dado momento de crisis, no duda en una intervención militar intermedia para resguardar el orden mundial. Su doctrina puede ser ejemplificada con la intervención militar intermedia de su gobierno en Libia y recientemente en Irak.

Obama desmilitarizó el grueso de las fuerza militares en Irak, pero nunca negó posible una intervención militar. Recientemente ordenó ataques aéreos debido a que este país está al borde de la radicalización de extremistas islámicos.

Así, todos los presidentes norteamericanos tienden a generar un idealismo político que los caracterice en el mundo. El presidente Obama no es una excepción. También tiene su propia doctrina.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

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