Repercusión del voto latino

A pocos meses de las elecciones intermedias en Estados Unidos, las estrategias de los partidos políticos ya tienen una fisonomía clara. Los republicanos saben lo que buscan y tienen muy claro lo que quieren; lo mismo que los demócratas. Los dos partidos políticos están encaminados en un dominio pleno del Congreso en este noviembre venidero. ¿Haber quién lo logra?

En base a lo percibido recientemente, los republicanos sienten que han encontrado una respuesta contundente a la cuestión migratoria, especialmente a la impotencia de no generar una política que absorba a sectores del electorado latino al seno de su partido.

La crisis de los niños y adolescentes indocumentados les ha dotado de un elemento circunstancial, esencialmente coyuntural que, de alguna manera, ha producido un amalgamiento entre la derecha y algunos sectores moderados del espectro político norteamericano.

No en balde el representante demócrata de Texas, Henry Cuellar, se unió con el senador republicano, John Cornyn, también de Texas, para acelerar el proceso de deportación de más de 52.000 niños y adolescentes indocumentados detenidos en diversos retenes de migraciones.

Ante este cúmulo de variantes políticas que se gestan en la sociedad norteamericana lo más probable es que los republicanos mantengan control de la Cámara de Representantes después de las elecciones de noviembre. Por su parte, es poco probable que a los demócratas les alcance los votos suficientes en los llamados swing states (estados impredecibles) para mantener mayoría en el Senado.

Lo anterior significa que la reforma migratoria integral que beneficiaría a millones de latinos de raíces mexicanas, centroamericanas y de otros países de América Latina y del mundo, no tendrán la oportunidad de regularizar su estado migratorio. Es decir, en lo que queda de la Administración Obama, muy poco o tal vez nada se va a lograr en términos de políticas migratorias.

Sin embargo, no todo está perdido para la comunidad latina. El peso de su voto normalmente se hace notar durante las elecciones presidenciales. De acuerdo a recientes cálculos, se estima que el porcentaje del electorado latino aumentará en las elecciones presidenciales de 2016. En el estado de Nuevo México, del total que votó en 2012, 40% perteneció a los latinos. Se estima que en 2016 subirá a 42%. En Texas, en 2012 fue de 27%, mientras que en 2016 llegará a 29%. En los estados considerados swing states, como Florida, Colorado y Nevada, el número de latinos votantes también subirá en un 2% en 2016.

Si los republicanos pretenden volver a la Casa Blanca en 2016, su dirigencia va a tener que adoptar una política más racional frente a los latinos. De lo contrario, la llegada demócrata Hillary Rodham Clinton a la primera magistratura del gobierno es un hecho muy realizable. Sería la primera mujer presidente gracias al apoyo del voto de los latinos y especialmente del electorado moderado y las mujeres.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

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