Beneficios del Futbol

Una de mis primeras asignaturas universitarias en este país fue un curso de historia (U.S. History) en el Orange Coast College.  No erar una clase normal; estaba diseñada especialmente para estudiantes extranjeros, aunque entre nosotros también había estudiantes nativos, es decir nacidos en este país.

La profesora hizo una pregunta en torno a las contribuciones que nosotros, los inmigrantes –no solo como individuos sino como grupo nacional y/o cultural— podríamos ofrecer a los Estados Unidos.

En el grupo había estudiantes de descendencia vietnamés, coreana, mexicana, española, polaca y, por supuesto, boliviana.  Mi compañero de México hizo notar la exquisitez de la culinaria de su país y los beneficios en la economía norteamericana.   Una estudiante coreana habló sobre las costumbres y buenos modales de la sociedad asiática con las personas mayores.   Nos contó que para ella era un shock (sorpresa) ver y escuchar a los jóvenes norteamericanos discutir y responder a sus padres de una manera descortés.

Cuando me tocó el turno de responder, no supe realmente que decir, a pesar de que la pregunta ya había sido formulada al inicio de la clase.  Lo único que se me ocurrió es mencionar sobre el futbol (soccer) porque en Bolivia, como en el resto de América Latina, es el deporte que más se practica.

Sostuve que el futbol es un juego que no solamente es bueno para la salud del cuerpo, sino también brinda cuantiosos beneficios para la economía de un país.  Esos argumentos que inicialmente fundamenté en mi clase son también válidos en la Copa Mundial 2014, el cual se realiza en Brasil.

Los gastos que el gobierno brasileño erogó en la construcción y refacción de campos deportivos fueron cuantiosos.  Se calcula que los brasileños invirtieron alrededor de 14.000 millones de dólares.

Algunos grupos sociales que se manifestaron al inicio del torneo mundial de futbol y que pretenden hacerlo nuevamente, reclamaron que ese dinero podría haberse utilizado de mejor manera en otros rubros sociales, como en educación, vivienda, salud, entre otros.

Dichos argumentos son válidos, pero también tienen sus limitantes.  En la nueva coyuntura económica mundial, el Estado no debe convertirse en una entidad benefactora de la sociedad sin que exista una pisca de responsabilidad por parte del ciudadano.  De lo contrario, crearíamos un régimen de personas dependientes que no valoran lo que reciben.

Los trabajos que proporciona una Copa Mundial en el país organizador no solamente están relacionados con el deporte, sino también incluye a otros sectores, como el turismo, construcción, mercadotecnia, ingeniería, educación, entretenimiento, etc.  La organización del Mundial de futbol es una buena forma de inyectar una buena dosis de capital a la economía nacional en sectores que producen trabajos.

La Copa Mundial, en este sentido, es una verdadera maquinaria económica que mueve un inmenso capital humano, beneficia a grandes y chicos, como también a pobres y ricos.  ¡Viva el futbol!
Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.          E-mail: hcletters@yahoo.com

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